21.9.06

Sí a la ley de fomento a la lectura y el libro

A los integrantes de la LX Legislatura:
A la opinión pública:

El primero de septiembre el Presidente de la República devolvió al Congreso de la Unión la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro. Esta ley había sido aprobada en la LIX Legislatura, por unanimidad en el Senado y amplia mayoría en la Cámara de Diputados.

La Ley es resultado de más de tres años de trabajo de un grupo plural de ciudadanos, asociaciones profesionales e instituciones públicas y privadas, representativos de toda la cadena del libro y la lectura. Autores, editores y libreros (grandes y pequeños), promotores de la lectura, directores de ferias del libro, entre otros, participaron en su elaboración. El proceso demuestra que es posible generar consensos entre los más diversos intereses, distintos partidos políticos e instituciones públicas con el respaldo del Poder Legislativo.

Para vetar este ordenamiento legal, el Presidente Fox objetó su capítulo seis que se refiere a la "Disponibilidad y acceso equitativo al libro", para ello tomó en consideración argumentos esgrimidos por la Comisión Federal de Competencia (COFECO) que utilizan datos engañosos y falaces en contra del precio único del libro. Esta Comisión se negó a revisar todos los datos puestos a su disposición sobre el tema y tampoco aceptó estudiar los términos de las resoluciones de otras comisiones de competencia sobre legislaciones semejantes, como es el caso, por ejemplo, de la Comisión de Competencia Europea, la cual falló a favor del precio único en Alemania. Afirmamos que el análisis de la COFECO carece de sustento y contradice la experiencia del mercado del libro en otros países. Lo demuestran los documentos que pueden ser consultados en www.leydellibro.org.mx.

La información disponible acerca de la experiencia internacional comprueba que en las naciones donde se aplica el precio único, como Alemania, Francia y España, el incremento promedio del precio del libro está varios puntos por debajo de la inflación general. Mientras que, por ejemplo, en Inglaterra, país que hace algunos años abandonó esta medida, el aumento promedio en el precio de los libros ha sido de más de 29% contra 19% de la inflación general.

La disminución de precios no es el único beneficio para el lector que resulta de establecer el precio único. Al crearse condiciones más equitativas no sólo se estimula la aparición de nuevas librerías, sino también se alienta la competencia por servicio, por surtido, por especialización, etcétera. Bajo el sistema de precio único, Francia pasó en veinte años de tener 1000 librerías a tener 4000. En Japón y en los once países de la Unión Europea que rige este sistema se han obtenido innumerables resultados favorables. Por el contrario, en los países donde el precio único se ha eliminado, la tendencia ha sido la opuesta: en Inglaterra cerraron 400 librerías en cinco años y Finlandia pasó de tener 750 a 450.

Las condiciones que imperan en México han propiciado una nociva concentración de la oferta editorial en muy pocos puntos de venta, lo que ha generado una enorme discriminación geográfica en el acceso a los libros. Más de la mitad de los mexicanos no puede adquirir un libro en su municipio, porque en 94% de los municipios de nuestro país no existe una sola librería y el 40% de las que tenemos está en la Ciudad de México. Esta concentración es un riesgo que justamente apunta hacia lo que la COFECO dice querer evitar: los monopolios, que no sólo atentan contra la competencia, sino contra la diversidad cultural y la circulación de las ideas.

De poco sirven los grandes esfuerzos que realiza el Estado mexicano para formar un país de lectores si la población no tiene acceso equitativo y democrático a los libros. La construcción de un país de lectores requiere de una visión integral y un esfuerzo de concertación de autoridades y actores de la cadena. Por ello:

Apelamos a la reflexión seria, responsable e informada de nuestros legisladores para revertir este veto, y ratificamos que la ley de fomento para la lectura y el libro es indispensable para sanear el mercado editorial, democratizar la cultura, generar el acceso igualitario al libro, impulsar la creación de librerías y bajar los precios al consumidor.

Suscribe este documento en el sitio de donde fue tomado.

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